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Los protagonistas de la serie de Carlos Tevez revelan los secretos de filmar en Fuerte Apache: “Siempre estábamos cuidados por alguien”

Balthazar Murillo y Alberto Ajaka descubren el detrás de escena de “Apache”, que este viernes llegó a Netflix

“Tevez es un tipo que se ha sabido reírse de cómo habla inglés, de cómo se viste, de sus costumbres, de la rareza de pertenecer a otro mundo sin abandonar su origen”, dice Alberto Ajaka en esta charla en la que, junto a Balthazar Murillo, presentan Apache, la nueva serie de Netflix dirigida por Adrian Caetano.

“Estoy ansioso: ya quiero verla. Todavía no vimos nada, y creo que el trabajo que hicimos estuvo re bien”, dice Balthazar, que interpreta a Carlos Tevez en su infancia. Ajaka, en el rol de Segundo, el padre del ídolo de Boca, también se muestra ansioso: “Tengo mucha expectativa. Estamos contentos. Fue un laburo digno y de una factura sensible sobre el asunto”.

La miniserie de ocho capítulos se estrena hoy, y cuenta los primeros años de la vida de Carlitos: su crecimiento en Fuerte Apache, el vínculo con el tío que lo crío y se convirtió en su papá, el accidente doméstico que le dejó una cicatriz en el cuello y su crecimiento hasta llegar a su debut en Boca.

—¿Cómo fue filmar en Fuerte Apache?

Ajaka: —Un laburo genuino. Hay algo de conexión muy clara entre Carlos Tevez y Fuerte Apache. Te das cuenta cuando estás ahí de que la gente tiene una identidad muy potente, poco común para otros que no la tenemos con el espacio donde nacimos o donde vivimos.

—Vos ya habías estado en algún momento.

Ajaka: —Yo soy de Ramos Mejía, hice primaria y secundaria en Ciudadela y fui a jugar a la pelota un par de veces a Fuerte Apache. Soy más grande que Carlos Tevez, antes de los 90, y la desindustrialización que pasó en ese momento el país, bla, bla, bla, hizo que esa zona se arrasara de manera importante. Conocí una cara un poco más amable del conurbano bonaerense.

Balthazar: —Yo lo conocía de nombre, sabía qué era ese lugar.

—¿Te impactó?

Balthazar: —Sí.

—¿Qué fue lo que más te impactó?

Balthazar: —Cómo se vive ahí adentro. Pero la gente nos recibió muy amable: siempre estaban ahí, apoyando el proyecto.

—¿No tuviste miedo en ningún momento?

Balthazar: —No.

Ajaka: —No fue fácil. Por ahí nosotros tenemos todo lo sórdido, lo oscuro, que es visible. Fuerte Apache contiene eso en la mirada, en el imaginario de quienes estén viendo esta nota.

—También debe tener un montón de historias de amor.

Ajaka: —Y tiene mucha vida. Justamente, para que esté ese signo trágico de muerte ahí latente, también tiene mucha vida. La historia de Carlos Tevez y de su familia, como la de otros también ahí, narra eso: la tensión. El Fuerte Apache se convierte en el antagonista también: el mismo Fuerte es quien impulsa y quien impide. Están todos ahí dentro: los buenos, los malos, los más o menos; conviven todas las camisetas de fútbol juntas y no se agarran a trompadas como pasaría en la esquina acá. Es muy raro.

—¿Hay un código propio del Fuerte?

Balthazar: —Sí.

Ajaka: —Sí, sabemos que sí efectivamente porque a nosotros nos adoptaron.

Balthazar: —Claro.

Ajaka: —Especialmente a vos.

—Te podías mover tranquilo porque estaban haciendo la vida de Carlitos, con lo cual había una buena recepción de los vecinos.

Balthazar: —Sí. Pero igual no era que si estaba en el nudo 1 y me podía ir al nudo 3 o esas cosas. Siempre estábamos cuidados por alguien.

Ajaka: Carlos es un ídolo ahí, entonces la gente lo quiere mucho y eso nos permitió… Es muy curioso porque estuvimos cuatro meses y medio, y es molesta la filmación para los vecinos, es algo que puede llegar a molestar mucho, y ahí, de golpe estábamos haciendo una escena, especialmente en los patios y los lugares comunes, y había 50 pibitos chiquitos y sus madres y los otros muchachotes que están por ahí y era silencio, y era silencio al aire libre, ¿entendés? A nosotros nos funcionó y nos permitieron hacer eso con una mirada encantada sobre el asunto.

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—A vos te eligió Carlitos.

Balthazar: —Sí, me eligió Carlos por una foto.

—¿Cómo lo viviste?

Balthazar: —Re contento. Porque encima, que me elija él para que yo interprete su historia…

—¿Te pidió algo en particular?

Balthazar: —No, me dijo que lo haga desde mi punto de vista, pero yo sabía que tenía que imitar algunos gestos, por ejemplo la boca.

Carlos Tevez y Balthazar Murillo

Carlos Tevez y Balthazar Murillo

—Trabajaste con una fonoaudióloga.

Balthazar: —Sí, me ayudó un montón porque encima tengo una prótesis dental (en la filmación) y eso también me cambiaba un poco el habla, y tenía que practicar eso en mi casa.

—Ya venís trabajando, ¿cómo te llevás con la fama?

Balthazar: —No me conoce nadie ahora, porque trabajé en series que fueron muy conocidas, sí, pero yo no era el protagonista. Pero ahora sé que esta va a salir en Netflix y me da un poco de miedo porque soy un poco tímido…

—¿El colegio cómo viene?

Balthazar: —Bien, re bien.

Ajaka: —Es buen alumno.

Balthazar: —Sí.

—¿Y estás preparado para lo que va a pasar la semana que viene en el colegio, después del estreno en Netflix?

Balthazar: —Todavía no sé… Que se dé lo que se dé.

—A Balthazar lo eligió Carlos; vos, ¿cómo llegás a la serie?

Ajaka: —Creo que por Caetano.

—¿Tuviste algún contacto con Tevez?

Ajaka: —No, porque las veces que él estuvo yo no estaba. Pero sí con el personaje que interpreto, que es su padre, su tío.

—¿Ya conocías la historia?

Ajaka: —Sí. Soy futbolero y sabía bastantes cosas, tal vez de curioso. No soy un hincha de Boca, soy hincha de Independiente, pero sé de los personajes del fútbol y demás. Cuando te dicen: “Queremos que seas vos”, y vos pensás si podés hacerlo. Un día me encontré con una foto de Carlos con su papá, con Segundo, después de su secuestro; esto no está en la serie, es años después. Y en la foto vos ves que en ese momento don Segundo estaba bastante más robusto, y ves a un tipo muy grandote sentado sobre las rodillas de Carlos. Yo soy papá, además soy hombre, y los conozco a esos tipos, no solamente por conocer a Carlos Tévez los conozco, sé quién es esa gente, la he tratado muchos años de mi vida. Entonces, ver dos tipos duros que han tenido que empujarla en la vida en una situación tan íntima y tierna me conmovió mucho. Y me agarré mucho de eso como para poder entrarle al personaje. A Dios gracias, y a Caetano y a la gente, nos llevamos de manera muy cariñosa con Balthazar, y eso facilitó mucho el encuentro actoral.

—Balthazar, ¿vos conocías la vida de Tevez o te fuiste enterando para este personaje?

—Sé quién era Carlos. Siempre fuimos fans en mi casa de Carlos, nos encanta el fútbol, pero no conocía tanto la vida de él. Sabía que había salido del Fuerte pero no sabía la historia familiar que tenía. Cuando fui entrando a la serie más y más y más me fui sorprendiendo mucho con la familia y la historia que tiene, la historia dura.

—Una historia dura y una historia de superación también. Tevez logró lo que seguramente mucha gente dentro del Fuerte sueña: también hay una cuestión aspiracional.

Balthazar: —Sí, totalmente. El que es futbolero sabe perfectamente que en todas las barriadas y villas del país hay muchos chicos que juegan a la pelota como los que luego llegan a jugar a la pelota. El fútbol también es un ámbito, y eso lo van a poder apreciar bastante bien en la serie, hostil de inicio. Yo jugué muchos años al básquet y a los 12 años me fui a probar a un club de fútbol. Recuerdo haber vivido una situación violenta con el papá de un pibe que jugaba en el mismo puesto: el tipo me vino a encarar. Por lo que representa el fútbol, las posibilidades que tiene, las millonadas que maneja, es un ámbito hostil casi de inicio para un pibe que tiene condiciones.

—En algunos casos está la fantasía de salvar a la familia.

Ajaka: —Segundo y su mujer, y la familia de Carlos, lo veían a mucha distancia. Porque estaban a mucha distancia de las posibilidades que de golpe también de otros pibes: las Inferiores ya son motivo de interés hace décadas y entonces ahí está el acceso de pibes de otra ascendencia social a ese mundo. En ese sentido, también hay una realidad del morocho argentino: cuando ves un partido de fútbol cada vez hay menos, especialmente cuando llegás a los lugares de élite. Y vamos, que la gran mayoría de la población argentina es morocha y especialmente la pobre, casi en su totalidad. De modo que ahí hay un esfuerzo, también hay una épica, que a priori lo condicionaba.

—¿Algún día, cuando volviste a tu casa después del rodaje, estabas impactado por lo que se vive en Fuerte Apache?

Balthazar: —Sí, sí. Muchos días. Tengo varias reflexiones sobre eso; sería muy largo pensar o explayarme sobre ellas. De golpe cosas graciosas, como que hay un kiosco adentro de un edificio. Y las otras, es una enormidad.

—¿Algún vecino les dijo que quiere ser actor?

Ajaka: —Es una broma permanente: “Llevalo a este que vas a ver cómo te actúa”. Una cosa medio así, siempre está presente.

Balthazar: —Había una chica que actúa, que hace un personaje en la serie, y estaba muy contenta.

—Es de ahí.

Balthazar: —Sí. Vero Souto es la jefa de casting, y fue por varios colegios o por el Fuerte mismo viendo quién quería actuar, y le hacían una prueba. La chica con la que actué era una genia porque era la primera vez que actuaba. Y ella me lo dijo como que le gustaría ser actriz.

Ajaka: —También la música está muy presente como posibilidad de expresión artística. Te acordás los chicos arriba del techo hip hopeando. Estaba re bueno lo que hacían. No sé qué nivel de fantasía hay de posibilidad de salida pero sí estoy segurísimo que el potencial es exactamente el mismo que en cualquier colegio de zona norte. Faltarán algunos estímulos, las posibilidades y demás; algunas están claras como jugar a la pelota o hip hopear, otras deberían producirse.

—Alberto todavía no conoció a Tevez, pero vos Balthazar sí. ¿Estuvo en algunos de los momentos de filmación, de rodaje?

Balthazar: —Sí, estuvo en varios.

—¿Y cómo fue eso?

Balthazar: —Re loco, porque estar ahí y viéndome a mí cómo lo interpreto a él, me ponía muy nervioso. Después se me pasaba.

—¿Él qué te decía?

Balthazar: —Hablábamos, y cuando yo llegaba me decía: “¿Qué hacés, monstruo?”.

—¿Qué pasa cuando entra Tévez al Fuerte?

Balthazar: —Se llena, la gente se aglomera adonde está él, y capaz hay alguno que ya tiene 300 fotos, va y se saca otra. Se llena de gente y es como dice él, una fiesta.

—¿Por qué crees que es tan querido Tevez?

Ajaka: —Es muy simpático. Es un atorrante en un punto, y por otro lado es muy profesional. Tiene una mirada pícara de la vida.

Balthazar: —Es amable, es gracioso.

Ajaka: —Da buen tipo. Se sabe reír de él, la persona que sabe reírse de sí misma y tiene piedad sobre su propia humanidad me parece que tiene una ganancia. Y él es un tipo que ha sabido reírse de cómo habla inglés, de cómo se viste, de sus costumbres, de la rareza de pertenecer a otro mundo sin abandonar su origen. Y me imagino que en el interés de contar su vida también está el interés de seguir contando Apache. Ya lo demostró: un día se levantó la remera en Inglaterra y mostró Fuerte Apache.

—No se olvida de dónde viene.

Ajaka:—Claro, está impregnado de eso. Es el Apache.

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